Cómo hacerle una paja a una mujer para que te recuerde siempre

Cómo hacerle una paja a una mujer para que te recuerde siempre

Si vienes siguiendo mi blog y leyendo los artículos, seguro que ya has mejorado con respecto al sexo con tu/s pareja/s. Seguro que vas entendiendo la suavidad con la que debe ser tratada una mujer y el calentamiento que es necesario para excitarla plenamente. Por eso, en el día de hoy, me voy a centrar en cómo hacerle una paja a una mujer para que siempre te recuerde como el maestro que sabía masturbarla justo como a ella le gusta. O lo que es lo mismo, serás siempre su amante favorito.

masturbación femenina

Para ello, recuerda los pasos previos y déjame insistir una vez más, ya que para satisfacer a una mujer es inevitable que los domines; Las caricias, los besos, los susurros, el calor de tu aliento, el roce de tu piel… Aunque parezca de perogrullo o incluso la letra de una canción, es increíble la facilidad con que un hombre olvida que eso, y no otras cosas, es lo más importante para encender a una mujer. Resulta increíble ver la escasez del número de hombres que se centran realmente en esta parte concreta del acto sexual y cuántos pretenden pasar rápidamente a la penetración sin más. Es algo así como si al irte de vacaciones pretendieras cerrar los ojos y al abrirlos encontrarte dentro de la piscina, sin haber disfrutado el madrugón del primer día, el viaje y los traslados y la llegada al hotel, que si bien son cansados no dejan de ser emocionantes y fascinantes. Pues eso, que todo tiene un proceso. Y esto también.

Y bien, si ya has hecho los deberes y la chica está dispuesta a avanzar, tócale su vulva. Pero despacio, suave, simplemente para comprobar que está húmeda. Y cuando digo húmedo quiero decir MUY húmeda. Si no es así, no te preocupes, encárgate de que lo esté. No se te ocurra pensar que eso se consigue apretando, frotando o dando pellizcos; Todo eso es molesto y/o doloroso y lo único que conseguirás es secarlo aún más. Humedece tus dedos con saliva o con cualquier otro lubricante especial para dicho uso, o humedece su clítoris directamente con tu saliva, chupándolo.

Mientras consigues el nivel exacto de lubricación, acaricia los labios de su vagina. No pienses que porque tus dedos estén fuera ella no se va a excitar. De hecho, los labios externos de la vagina son los otros grandes olvidados por los hombres “poco delicados”. Sin embargo, tú aprenderás con la práctica y con mis consejos, que un roce suave de los labios mayores de una mujer frecuentemente provocan más lubricación en su sexo que esas “inútiles palmadas en el clítoris” que puedes ver en las películas porno.

Y cuando finalmente su entrepierna chapotee ríos de flujos, saliva y placer… saca a relucir tus dedos suaves, tu mano maestra. sitúa tus dedos índice y corazón a lado y lado del clítoris y muévelos en círculos, eso sí, suaaave. Nada de apretar. Nada de correr mucho… ni poco. Porque a partir de este momento el ritmo lo marca ella. Aunque tú lo notarás, no te preocupes. Constantemente baja con los dedos hasta la entrada de su vagina para buscar más flujo, incluso introduce los dedos en su vagina, pero no del todo por supuesto, sólo un poquito, y vuelve a subir, suave. Si notas bajada del nivel de flujos, rápidamente vuelve a usar tu lengua y tu saliva. Recuerda que la clave de todo es la humedad, a mayor lubricación mayor placer, a menor lubricación más molestia o incluso dolor. De este modo tú mismo sabrás cuando está a punto de llegar al orgasmo. Y podrás incluso manejar la situación en ese momento.

Dedos, saliva y placer

Fíjate que hoy hemos hablado de una relación sexual sin penetración, sólo masturbación. Para mucha gente, aunque lo lógica sería pensar lo contrario, es mucho más placentera una sesión de sexo sin penetración, sólo masturbación, que el llamado “echar un polvo”. Esto es así, precisamente, porque cuando una pareja se dedica a “follar” sin más, se suele obviar demasiado todo lo que se considera prolegómeno, dando por hecho instintivamente que la propia penetración proveerá placer suficiente para no entretenerse en otras cosas. Pero ambos sabemos que esto no es así, verdad? Qué piensas tú. ¿Eres un maestro de la masturbación femenina?. ¿Tus dedos son de oro puro?, entre tu lengua, tu polla y tus dedos ¿Sabes volver loca a una mujer? O incluso ¿tienes algún otro tuco que te gustaría compartir con nosotros?. Déjanos tu comentario, tu opinión, tu crítica, dudas, preguntas… y gracias por seguir el blog de Esarodri.


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